¿Zack Snyder es el peor director de cine? Un vistazo a la violencia en el cine de superhéroes

  • gamerbf 
estoy cansado de este mundo, de su zack snyder

En primer lugar, al decir que Snyder es el peor director contemporáneo hay que definir a qué nos referimos con eso. Si se refiere a que Snyder tiene las peores películas o las menos taquilleras estamos seguros que Snyder está lejos de ser el peor, por más mala que sea Batman V Superman.

De hecho, Snyder es responsable de las adaptaciones de 300 y Watchmen, que se cuentan como de las mejores películas basadas en cómics del cine. ¿Entonces en qué sentido Zack Snyder es un mal director? En el enfoque con el que usa la violencia en sus películas. En eso Snyder es el director ejemplar de cómo hacer que la violencia llegue a un punto grotesco. Vamos a hablar de eso.

En palabras de Alan Moore, autor original de Watchmen y The Killing Joke, «[los superhéroes] fueron algo que se inventó a fines de la década de 1930 para los niños y son perfectamente buenos como entretenimiento para niños. Pero si intentas hacerlos para el mundo de los adultos, creo que se vuelven algo grotesco.»

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Para Alan Moore, cuyas declaraciones sobre el cine de superhéroes han inspirado en gran parte este articulo, el gusto por las adaptaciones de personajes de comics a la gran pantalla tiene un componente de infantilización de la población, es decir, los que ahora son adultos buscan el seguir consumiendo estos personajes por ser lugares de su infancia, por darle satisfacción a la nostalgia y a un deseo por escapar de las complejidades de la vida moderna.

Esto conlleva que estos personajes se deformen para adaptarse a un target distinto al original, lo que empezó de estar dirigido a niños de 13 años es ahora «una audiencia mayoritariamente de hombres de 30, 40, 50, 60 años, generalmente hombres.» -dice Moore en una entrevista para the guardian– «A alguien se le ocurrió el término novela gráfica. Estos lectores se aferraron a él; simplemente estaban interesados ​​en una forma que pudiera validar su amor continuo por Green Lantern o Spider-Man sin parecer de alguna manera emocionalmente subnormal.»

spiderman comics

Esto explica el por qué estos personajes ahora tratan temas más sombríos y violentos para los que originalmente no fueron ideados, ya no son para inspirar «activamente la imaginación de su audiencia de nueve a 13 años» sino para romper brazos e incluso matar personas sin sentido alguno en razón de satisfacer a un público adulto.

Probablemente con esto último que escribo ya nos estemos transportando el mundo cinematográfico de DC, sin embargo el pionero de este tratamiento de la violencia en comics de superhéroes fue irónicamente el mismo Alan Moore junto a Dave Gibbons. En una entrevista para METRÓPOLI el mismo Gibbons dice: «quizá nos arrepentimos un poco Alan Moore y yo es de sentar cátedra en aquel momento.» pero Gibbons también matiza que nunca fue esa su intención.

«Todo el mundo quería hacer historias serias y oscuras tras el éxito de Watchmen. No pretendíamos eso. Había partes oscuras, pero las pedía la historia. No queríamos decir que el cómic tuviera que evolucionar hacia un tono más adulto, serio y oscuro en todos sus campos.»

-Dave Gibbons

Sin embargo, pese a no haber sido su intención inicial, lo que en un principio estuvo en manos de Moore y compañía termino yendo por el camino de menor resistencia. El público se maravillaba con historias más oscuras y violentas y el tiempo se las fue entregando. Y esto, aunque en principio no es realmente malo, no deja de ser cuestionable es varios aspectos.

Recordemos que en los comics de Alan Moore, aunque tienen momentos oscuros, no solo son violencia sin razón. Sus historias exploran las razones de la violencia y la cuestionan, hacen un uso reflexivo, necesario y comedido de la violencia.

Antes de continuar quiero hacer un inciso, este tema de la violencia volvió a mi mente hoy después de un buen tiempo de no pensar en ello cuando intentaba escribir una noticia sobre el nuevo cómic de Keanu Reeves y leí que, según el mismo Keanu: «La idea llegó de mí en el sentido de querer tener un personaje que pudiera atravesar el pecho de alguien [con un puñetazo] y poder salir por la espalda. O una secuencia de lucha donde ellos pudieran arrancarle el abrazo a alguien o partir a alguien por la mitad». Solo el concepto, incluso viniendo del propio Keanu, me pareció horroroso y me hizo pensar ¿cómo hemos llegado a esto?

Si Snyder solo hubiese hecho 300 y Watchmen quizás no tendríamos nada negativo que decir sobre él porque, aunque algunas escenas llegan a ser innecesariamente violentas, la trama en general necesita ese tono violento y oscuro, queda bien mimetizado con la historia. El problema con Zack Snyder es que mantiene ese enfoque en la violencia en todas sus obras y no maneja bien el tono con el que trabaja la oscuridad de sus personajes, no lo varia. Es un mundo en el que todos sus personajes viven solo por y para la violencia.

Dave Gibbons da una perspectiva brillante sobre este problema:

Hay héroes que deben ser brillantes, que emanan luz, como Superman o el Capitán Marvel, (…) que personalmente me gusta mucho. Estos personajes no tienen por qué ser representados de manera oscura. Zack Snyder es un gran director e hizo un gran trabajo de adaptación con Watchmen. Oscureciendo la película de manera visual le otorgó un tono que encajaba muy bien con la historia. Personalmente me siento muy cómodo con su visión. Pero no creo que fuera el apropiado para el mundo de Superman en su filme El Hombre de Acero. No estoy de acuerdo con que le diera también ese tono oscuro. Superman debe transmitir otros sentimientos. Con Batman sí funciona muy bien. Es serio, duro, más tétrico. Superman es sonriente, brillante, optimista. Y proyecta tranquilidad. Hay que ensalzar su figura, necesita brillar al aparecer en pantalla. 

– Dave Gibbons
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Y esto explica bien en general porque luego las películas de Zack están mal planteadas gracias a su dirección. E incluso en los momentos en los que la violencia funciona puede llegar a ser agotador el uso que le da Snyder, con gran carga visual y planos llenos de sensacionalismos enfocados en poner a la violencia en primer lugar, haciendo que volver a mirar Watchmen ya no se sienta tan bien como la primera vez. De hecho diría que las mejores partes de Watchmen están lejos de ser las escenas violentas.

Por ejemplo, revisemos al Batman de Zack Snyder por un momento. El Batman que conocemos sí, es oscuro, de hecho le queda bien un tono lúgubre y es un personaje muy violento y trastornado, pero tiene limites: Batman se pone sus propias reglas al momento de hacer lo que él cree que es necesario. Batman, aunque varia según la interpretación del autor, por lo general no usa armas y no asesina personas por más que el crea que se lo merece. Ya se puede estar toda la vida metiendo y sacando al guasón del asilo que él siempre lo va a querer vencer sin matarlo aunque sepa que es cuestión de tiempo para que vuelva a salir.

¿Qué hace Snyder con Batman? Lo explayaré en una escena que siempre me ha causado una tremenda incomodidad. Snyder pone a Batman a perseguir a tiros a un puñado de criminales en auto, los mata a casi todos sin razón aparente, y tampoco tenía ninguna necesidad de perseguirlos, menos a tiros, porque al principio de la persecución ya les había puesto un transmisor para seguirlos, y lo inteligente hubiese sido espiarlos desde lejos desde el principio.

Durante todo el trayecto hay un enfoque, para nada divertido ni emocionante, a los destrozos que va causando Batman en su camino. Y todo termina con Superman cayendo frente a él para pararlo sumido en un intenso tono lúgubre y ambos intercambian amenazas. ¿Tiene sentido que estos personajes actúen así? ¿Había alguna necesidad? Trastornados y todo, y aunque estos personaje han tenido algunas adaptaciones más violentas que otras, no tienen por qué actuar así, que lo hagan ahora es solo porque Zack no sabe manejar el uso de la violencia.

Para usar la violencia una historia no necesita solo una excusa vaga y las ganas de que los personajes entren en conflicto, la historia tiene que necesitar en su desarrollo que esa violencia aparezca, y aún así este uso puede ser bueno o malo dependiendo de que la obra lo emplee de forma ingeniosa, con su puesta en escena y su trasfondo crítico. De hecho, el mejor uso de violencia en cualquier obra sería cuando este tiene un componente crítico sobre el uso mismo de la violencia.

Zack Snyder no es el único que ha usado la violencia de forma agresiva en el cine, las películas de Tarantino y la saga de John Wick también hacen un despliegue de violencia increíble, pero ellos lo hacen bien. ¿Qué tienen ellos que Snyder no tenga? Para resumir: ingenio, comicidad, planimetría, coreografía, desarrollo de personajes y construcción del mundo. Eso tienen.

Pero hay otras obras como Kick-Ass que intentaron deconstruir al superhéroe como en su momento lo quiso hacer Alan Moore con Watchmen y, aunque su adaptación al cine es más fiel al comic que las adaptaciones de Zack, el material resultante es sumamente violento.

Recuerdo con bastante desagrado la escena de la muerte de Big Daddy que dura unos 7 minutos, se divide en dos: 3.5 minutos de tortura ultraviolenta televisada y por streaming, y otros 3.5 minutos de una niña matando a una docena de hombres para luego ver morir a su padre frente a sus ojos.

Esta película salió en el 2010, un año después que la adaptación de Watchmen, y aunque parezca violenta la verdad es que la secuela lo parece aún más. Sobre esta segunda película Jim Carrey se arrepentiría de su participación y escribiría:

“Hice ‘Kick Ass 2’ un mes antes de Sandy Hook y ahora mi conciencia no me permite apoyar este nivel de violencia. Mis disculpas a otros involucrados en la cinta. Eventos recientes han causado un cambio en mi corazón”

Millar, el creador de la historia, en aquella ocasión defendió el filme y explicó “Kick Ass evita las muertes sin sangre usuales en la mayoría de las grandes cintas del verano y se concentra en las CONSECUENCIAS de la violencia, ya sea de las ramificaciones para los amigos y familiares o, como vimos en la primera cinta, que Kick-Ass pasa seis meses en el hospital después de su primer altercado callejero”.

Pero yo discrepo con el creador, aunque entiendo su intención y me parece que el mensaje de cuestionamiento a la violencia sí está presente en el filme, mucho más que cualquier película de Snyder cabe decir, no estoy seguro de qué tanto explora las consecuencias cuando al final todos los conflictos se resuelven con el mismo uso explosivo de violencia. Y aún concediéndole que Kick-Ass sea una obra que deconstruye al super-héroe para darle implicaciones un poco más realistas, no deja de ser una obra muy violenta que concluye con que el protagonista al final sí se convierte en una especie de super-héroe. Por ello debo darle crédito al comentario de Jim Carrey.

Y esta mención a Kick-Ass no es gratuita, la hago porque siento que de hecho Kick-Ass, como producto cultural, es una consecuencia del tremendo uso de la violencia usado por Zack Snyder y de la catedra sentada por Alan Moore. Y aunque no considero a Alan Moore de ningún modo un mal escritor, de hecho creo que es el mejor escritor de comics de la historia, sí creo que Zack Snyder, por el rol que ha cumplido como impulsor de esa deformación de los superheroes en abominaciones cargadas de violencia en el cine contemporáneo, es uno de los peores cineastadas de todos los tiempos y el peor de todos los directores del cine de superhéroes.

Gracias por nada, Zack.

Referencias: